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Cómo elaborar y vender la estrategia de las cautivas

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Para muchas empresas, asignar capital a una cautiva para financiar determinados riesgos puede suponer un método menos gravoso que comprar seguros en mercados comerciales y tener que pagar franquicias o retenciones.

Las cautivas también sirven para ahorrar dinero y crean valor de otras formas:

Las cautivas ofrecen la posibilidad de aumentar los ingresos de la sociedad matriz al captar un porcentaje de los beneficios de la suscripción y los resultados de la inversión que, de lo contrario, iría a parar a la aseguradora.

Conservar una mayor proporción de los riesgos crea un incentivo para mejorar el rendimiento con los controles apropiados de gestión de riesgos. De hecho, muchos gerentes de riesgos indican que la gestión del riesgo pasa a ser una prioridad mucho mayor después de formar una cautiva.

Las cautivas pueden emplearse para cubrir riesgos emergentes y riesgos singulares que no cubran las aseguradoras comerciales, o cuyo coste resulte prohibitivo. Este es el caso, por ejemplo, de las cautivas empleadas para cubrir riesgos cibernéticos o pérdidas por interrupción de la actividad que no impliquen daños patrimoniales.

Las cautivas pueden resguardar a la sociedad matriz frente a los cambios en el ciclo de seguros. Por ejemplo, cuando los precios de un mercado duro aumentan, una sociedad matriz puede trasladar los riesgos a la cautiva, y viceversa.

Pocas veces se les saca todo el provecho posible

Si estas son solo algunas de las múltiples ventajas que ofrecen, ¿por qué no son más las empresas que forman cautivas? ¿Y por qué no suelen aprovechar todo su potencial aquellas que ya las poseen?

Creemos que esto obedece a dos razones de fondo, que están relacionadas.

En primer lugar, las cautivas a menudo se consideran una simple opción táctica para financiar ciertos riesgos. En segundo lugar, es habitual que se deban superar barreras organizativas: primero para formarlas y, luego, para gestionarlas como es debido.

Estos dos factores se derivan, al menos en parte, de las disposiciones legales y reglamentarias que rigen las cautivas. El marco normativo siempre ha sido exigente, pero la directiva Solvencia II ha incrementado todavía más su complejidad. La experiencia de muchos gerentes de riesgos con estos aspectos técnicos es escasa, mientras que la de los directores financieros y los tesoreros es menor si cabe. A su vez, esto puede plantear dos dificultades para los gerentes de riesgos: la de desarrollar una estrategia de cautivas que genere valor para la organización matriz y la de convencer a los interlocutores internos.

Aquí es donde entran en juego las aportaciones imparciales

Creemos que trabajar con un experto neutral puede servir a los gerentes de riesgos para estructurar una cautiva que financie el riesgo de la sociedad matriz con una mayor coherencia, seguridad y eficiencia del capital. Además, también puede ayudar a vender la estrategia internamente al desmitificar las cuestiones técnicas.

Hace ya casi 30 años que las empresas empezaron a usar cautivas, de modo que son muchos los profesionales experimentados —en consultorías independientes, empresas contables y bufetes de abogados, además de corredores y aseguradoras— que pueden ayudar a los gerentes de riesgos a confeccionar y vender una estrategia de cautivas sólida y viable. La clave está en la imparcialidad.

Podría aducirse que las aseguradoras quizás no sean totalmente imparciales, al ser poco propensas a quitar un riesgo del mercado y ponerlo en una cautiva. No obstante, nuestra experiencia nos muestra que la mayoría de las grandes compañías de seguros adoptan una perspectiva equilibrada. Admiten que, si bien es posible que el elemento de transferencia de riesgo de la relación se reduzca cuando el cliente forma una cautiva, la aseguradora puede seguir teniendo una relación productiva y rentable con el cliente al respaldar la cautiva, por ejemplo, con operaciones de fachada, gestión de siniestros y reaseguros estructurados.

Estas aportaciones de expertos imparciales también pueden resultar útiles para que una cautiva ya existente genere más valor. Hemos visto numerosos casos de cautivas que apenas cubren unos pocos riesgos y no hacen un uso eficiente del capital. Al infrautilizar una cautiva, la sociedad matriz podría estar propiciando que el coste total del riesgo aumente como consecuencia de una mayor volatilidad en el instrumento.

En estas situaciones, los expertos imparciales pueden ayudar a determinar cuáles son las distintas opciones para reducir la volatilidad ampliando y diversificando los riesgos cedidos a la cautiva, así como para optimizar su capitalización de acuerdo con la situación financiera y los objetivos estratégicos de la sociedad matriz.

Una relevancia cada vez mayor

Una cautiva bien capitalizada y diversificada también puede cambiar la imagen interna de un gerente de riesgos y permitirle progresar dentro de la empresa.

Con una cautiva, el gerente de riesgos puede ayudar a las distintas unidades de negocio a reducir los riesgos operativos que no logran cubrir los mercados de seguros tradicionales. Además de fortalecer la actividad, se consigue realzar la visibilidad y el protagonismo del gerente de riesgos. Los debates sobre cuál es la mejor forma de hacer frente a los distintos riesgos emergentes y exclusivos pueden, asimismo, crear un marco favorable para una mayor colaboración con las unidades operativas en el desarrollo de programas más robustos para minimizar los riesgos tradicionales y no tradicionales.

Cabe señalar también que cuando una cautiva constituye un elemento fundamental del programa de gestión de riesgos de una empresa, el gerente de riesgos siempre adquirirá una mayor comprensión de la situación financiera de la empresa y, a su vez, el director financiero entenderá mejor el panorama de riesgo global al que esta se enfrenta. Esto suele propiciar debates y decisiones colectivas con más matices sobre cuál es la mejor manera de llegar a un equilibrio entre la tolerancia al riesgo de la empresa y sus capacidades financieras. Y cuando eso ocurre, el gerente de riesgos está en situación de demostrar el valor de su papel a la hora de ayudar a la empresa a alcanzar sus objetivos estratégicos.

Publicado en Riesgo y Empresa.

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